De playlists “caseras” a más de 150 horas de catálogo curado, dayparting automático y operación centralizada en dos sucursales.
Massey es un restaurante muy reconocido de pastas y fine dining en Buenos Aires. Cuando arrancaron con su primer local, la musicalización se resolvió como lo hace la mayoría: los dueños crearon playlists en Spotify y dieron indicaciones al equipo de usarlas todos los días.

Al comienzo, el sistema funcionó; sin embargo, con el tiempo los límites del esquema que diseñaron se volvieron evidentes e imposibles de resolver; y cuando Massey abrió su segunda sucursal, lo que era un problema “manejable”, se convirtió en un problema estructural.
El diagnóstico que creamos para ofrecer nuestros servicios: ¿Qué estaba fallando?
- El primer problema era la repetición musical. Las playlists eran cortas para la cantidad de horas que el local permanecía abierto, por lo que el catálogo se escuchaba completo, varias veces por jornada. El staff, que pasa entre 8 y 10 horas en el local, era el primero en sufrir la monotonía; y eso terminó afectando el clima de trabajo y en consecuencia, la calidad de la atención al cliente.
- El segundo problema era la falta de criterio horario. Massey sonaba igual tanto al mediodía como a la noche, ignorando que el mood del salón y el perfil del comensal son completamente distintos en cada franja. Una playlist única no puede acompañar en simultáneo la rotación eficiente del almuerzo y la permanencia extendida de la cena.
- El tercer problema era técnico y muy perceptible: las canciones no estaban normalizadas entre sí. Algunas sonaban más fuertes que otras, generando saltos de volumen que rompían el clima que Massey quería proyectar.
- El cuarto problema fue que no existía un encargado de la música y responsable del funcionamiento. El staff tenía que intervenir constantemente el sistema de audio para compensar el volumen. Cada ajuste manual era una pequeña fractura en la ilusión de que todo estaba bajo control. Además, la operación de la musicalización era completamente manual, y al no existir un recurso a cargo del servicio, el restaurante podía llegar a recibir clientes, sin música.
- Y al abrir la segunda sucursal, apareció el quinto problema: mantener el mismo ADN sonoro de marca en dos locales y con distintas personas a cargo, se volvió casi imposible. No había un sistema, no había un criterio centralizado, ni una herramienta de control dinámico y eficiente. ¡Cada local hacía lo que podía!
En resumen, los problemas detectados fueron:
- Dependencia del personal para activar y gestionar la musicalización.
- Imposibilidad de mantener consistencia sonora al escalar a dos sucursales.
- Falta de planeamiento y dayparting: el restaurante sonaba igual en todas las franjas horarias.
- Playlists cortas con alta repetición diaria.
- Canciones sin normalización de volumen, con saltos bruscos entre tracks.
La solución personalizada implementada:
El trabajo empezó por definir la identidad sonora de Massey: el proceso incluyó un brief en profundidad sobre el ADN de la marca, el perfil del cliente para cada turno y la atmósfera que el restaurante quería proyectar en cada momento del servicio.
Dayparting y amplitud de catálogo
Junto a esa primera etapa, se diseñó un esquema de franjas horarias con propuestas musicales distintas para cada momento del día: una propuesta más tranquila y acogedora para el mediodía, y un perfil con mayor carácter y atmósfera para la noche.
La programación también diferencia entre días de semana y fin de semana, donde la dinámica del salón y el nivel de ocupación cambian notablemente.
Se construyó un catálogo de más de 150 horas de música, con actualizaciones mensuales, para garantizar amplitud real. A mayor variedad, menor repetición, menor fatiga del staff y mejor tolerancia del cliente que visita el local con frecuencia.
Normalización y homogeneidad sonora
Todos los tracks fueron normalizados en sus niveles de volumen, eliminando los saltos bruscos entre canciones. La programación tuvo en cuenta la energía y el BPM de cada pieza para que las transiciones se sintieran naturales. El resultado fue un ambiente más estable y uniforme que requirió mucho menos intervención del personal.
Operación offline y gestión centralizada
La plataforma RITMO se instaló en la PC de caja y se configuró para que inicie, cambie de playlist y corte la reproducción de forma autónoma.
Desde el panel de administrador, el equipo de Massey ahora puede visualizar el estado de ambas sucursales en tiempo real, ajustar programaciones de manera remota y verificar que sus dos locales estén sonando activamente.
Cuando la marca abrió su segunda sucursal, replicar el ADN sonoro fue cuestión de configuración, no de empezar de cero. El sistema replicó la identidad musical al nuevo espacio, desde el primer día de operación y en cuestión de segundos.
Modo offline: además de automatizar la reproducción y desligar al personal de tareas operativas relacionadas, el sistema se configuró para operar 100% offline. El contenido se descargó en el dispositivo de cada local, lo que garantiza reproducción continua independientemente de la conectividad a internet.
Los resultados:
El cambio fue perceptible desde el primer día: el ambiente ganó coherencia. Cada momento tenía el ambiente sonoro que le correspondía, el staff reportó menos estrés operativo asociado a la música, y los ajustes manuales de volumen prácticamente desaparecieron de la rutina diaria.
La identidad sonora de Massey, ese clima de fine dining cuidado, tranquilo y con carácter, pasó a ser parte de lo que los clientes experimentan al entrar, y eso los hace volver.
La música de un restaurante no es el trasfondo: es parte del diseño de la experiencia. Cuando suena bien, en el momento correcto, con coherencia y sin que nadie tenga que ocuparse, se convierte en uno de esos elementos que el cliente no solo nombra sino que también siente.
La diferencia entre una playlist en Spotify y un sistema de Sound Branding profesional no es solo de calidad sonora; es de legalidad, de consistencia, de control operativo y de escalabilidad. Es la diferencia entre un detalle que se deja al azar y una herramienta que trabaja para el negocio.
Hay restaurantes que todavía no llegaron a este punto, hay comercios que ya saben que necesitan estandarizar, y hay locales como Massey, que tomaron la decisión y hoy tienen un ambiente que es parte de su identidad.
¿Querés saber có




